Un mensaje contundente contra la doble moral
Recientemente, la DJ y productora italiana Deborah De Luca ha utilizado su perfil oficial de Instagram para lanzar un mensaje sin filtros sobre la misoginia que sigue imperando en la industria de la música electrónica. Tras 18 años de trayectoria en la escena, la artista ha decidido exponer públicamente los comentarios despectivos y el escrutinio constante al que se ven sometidas las mujeres en la cabina, subrayando una evidente doble moral respecto a sus compañeros masculinos.
En su comunicado, De Luca detalla la hipocresía del público frente a la vestimenta durante las actuaciones en directo. Según sus propias palabras, mientras que los hombres que mezclan a altos BPM sin camiseta son celebrados por su energía, una mujer que prescinde de la clásica camiseta ancha y se atreve a lucir un escote o ropa más femenina se enfrenta a una avalancha de ataques cuestionando su legitimidad. La productora napolitana subrayó que este doble rasero estético busca invalidar años de trabajo en el estudio y en los escenarios globales.
Para ilustrar la gravedad de la situación, la fundadora del sello Solamente recopiló algunos de los ataques y etiquetas denigrantes que las artistas femeninas leen a diario en sus perfiles:
- "Fake DJ"
- "USB DJ"
- "¿Eres modelo o DJ?"
- "¿Eres bailarina o DJ?"
- "DJ de OnlyFans"
La artista señaló que este tipo de cuestionamientos jamás aparecen en las publicaciones de los DJs masculinos, exponiendo un claro sesgo de género que, paradójicamente, a veces también es perpetuado por otras mujeres de la comunidad.
"Encuentro todo esto misógino y sexista de una manera vergonzosa. Bienvenidos a 1800."— Deborah De Luca
El respaldo de la élite del techno
La publicación no tardó en generar una ola de reacciones dentro del ecosistema del clubbing y las redes sociales. Figuras de primer nivel y compañeras de profesión como Charlotte de Witte y Sara Landry acudieron inmediatamente a la sección de comentarios para mostrar su apoyo público, validando el mensaje. Este respaldo colectivo evidencia que el sexismo no es un caso aislado o anecdótico, sino una problemática sistémica que afecta transversalmente a la industria, impactando incluso a las artistas con mayor volumen de ventas y cabezas de cartel indiscutibles en los circuitos internacionales.
El escrutinio estético frente al talento en la cabina
El debate abierto por De Luca pone sobre la mesa una exigencia innegociable: la necesidad de desplazar la conversación hacia la técnica, la síntesis, la selección de tracks y el groove, eliminando de una vez por todas los prejuicios de género. En una cultura de club que históricamente nació bajo los valores de la inclusión, la libertad y el respeto mutuo en la pista de baile, juzgar la valía de un artista por su apariencia física o su vestuario supone un retroceso inaceptable. La industria electrónica contemporánea se enfrenta al reto ineludible de erradicar estas actitudes para garantizar que el talento detrás de los platos sea el único baremo válido.






