La firma LEVEL antes del remember
Javi Level es el alias artístico de Javier Sierra, DJ y productor catalán vinculado a Barcelona y a una de las etapas más recordadas de la electrónica de club en Cataluña. Su trayectoria comenzó en 1979, cuando entró en la noche barcelonesa y empezó a trabajar en clubes influyentes de la época. Ese primer recorrido coincidió con los años en los que la importación de música electrónica y dance empezaba a transformar las cabinas españolas, con un papel cercano a los inicios de la discográfica Blanco y Negro.
De Barcelona a Tarragona con sonido propio
A mediados de los años 80 dejó Barcelona para abrir una nueva etapa como DJ residente de la cadena Long Play. Después pasó por salas emblemáticas de Tarragona como Pacha y OH!, espacios clave en la cultura de club de finales de aquella década. En los años 90 su nombre quedó unido a Level, la mítica discoteca de La Pineda, donde su residencia ayudó a construir una identidad sonora reconocible: sesiones intensas, selección poco previsible y una apuesta por música más avanzada que la línea comercial dominante de la mákina.
Level, Disorder y la cultura de una generación
Javi Level no se limitó a pinchar: también impulsó proyectos como LeveL y Disorder, concebidos desde la dirección artística y empresarial como espacios con buen sonido, personalidad y una visión musical más vanguardista. Su manera de entender la pista integró techno, trance, dance, sonidos de importación y una sensibilidad remember que todavía conserva una comunidad fiel. Ese legado explica que muchas de sus grabaciones de cabina, especialmente las sesiones históricas de Level de los años 90 y 2000, sigan circulando como documentos de una época.
Vigencia de un referente catalán
Con más de cuatro décadas de actividad, Javi Level continúa presente en salas, tardeos y festivales de electrónica remember por España. En la actualidad combina actuaciones centradas en el legado LEVEL con sesiones especiales junto a artistas del circuito remember, manteniendo una conexión directa con varias generaciones de público. Su figura ocupa un lugar singular: es memoria viva de la escena catalana, pero también un selector activo que sigue defendiendo el sonido que marcó su carrera con una lectura de pista directa, emocional y profundamente ligada a la cultura club del Mediterráneo.