Máquinas con memoria
Pocas trayectorias han convertido con tanta coherencia la relación entre ser humano, tecnología y futuro en materia de club. Desde finales de los años ochenta, Anthony Rother ha desarrollado un lenguaje en el que la percusión mecánica, los bajos severos, los sintetizadores de tono distópico y las voces procesadas por vocoder funcionan como una narración propia. Su música circula entre el electro, el techno, el electropop y la exploración ambient, con una melancolía futurista que utiliza la ciencia ficción para hablar del presente.
Independencia programada
Su consolidación llegó con Sex With The Machines en 1997 y Simulationszeitalter en 2000, dos trabajos decisivos para el resurgir europeo del electro en el cambio de milenio. En 1998 fundó Psi49Net, plataforma con la que protegió la autonomía estética y editorial de su obra. El proyecto virtual Little Computer People y el álbum Electro Pop de 2001 ampliaron esa visión hacia una electrónica pop de imaginario digital, mientras Hacker en 2002 fijó sus señas de identidad: ritmos de máquina, dramatismo sintético, voces robotizadas y preguntas sobre control, identidad y progreso tecnológico.
Rother convirtió después esa independencia en un ecosistema de sellos y proyectos. El capítulo Datapunk comenzó con Back Home en 2003 y se consolidó con Popkiller en 2004, un giro más directo, melódico y orientado a la pista que también dejó piezas esenciales como Father y Punks. Super Space Model, Popkiller II, Netzwerk Der Zukunft, 3L3C7RO COMMANDO y Cyberspace Reality ampliaron un catálogo de gran continuidad conceptual. En paralelo, sus grabaciones de carácter ambient para FAX +49-69/450464 y Stahl Industries mostraron una faceta centrada en la textura, el espacio y la síntesis.
Datapunk vuelve al escenario
Tras una década interpretando aquel repertorio por todo el mundo, cerró su etapa escénica Datapunk a comienzos de 2015 para recuperar margen de experimentación. La producción posterior, desarrollada desde su PSI Studio de Offenbach, incluye trabajos como AI Space, Robo Pop, Future Kids y Exit Utopia, conectados con su interés constante por la inteligencia artificial, la automatización, la memoria y la autonomía creativa.
En 2026 reactivó ese universo con Anthony Rother presents DATAPUNK 20+ YRS, una retrospectiva de 39 cortes que reúne clásicos, material de archivo inédito y nuevas relecturas híbridas. El proyecto volvió además a festivales y clubes mediante un formato que integra selección, interpretación y manipulación en directo. Su posición contemporánea no depende únicamente del peso histórico de sus discos: sigue siendo la de un autor en movimiento, capaz de tratar las máquinas no como decoración retrofuturista, sino como instrumentos para pensar el presente y proyectar nuevas formas de electro.