Del terciopelo rojo a la cápsula de Bellavista
El rojo, los espejos y la proximidad extrema entre cabina y pista forman la memoria visual de La Feria Club, un recinto que convirtió un inmueble del bohemio Barrio Bellavista en una de las direcciones estables de la electrónica chilena. Su genealogía empieza en 1996, cuando Cristián Poblete y Carlos Cornejo abrieron una primera La Feria en una antigua fábrica de botones del barrio Yungay; la continuidad del club en Constitución 275 se reconoce desde 1999. El inmueble de Providencia, con antecedentes como sede sindical y cine clandestino, adoptó una estética de cabaré nocturno, sofás de terciopelo y luz roja que lo separó de la discoteca comercial convencional.
La reforma que puso el sonido en primer plano
Tras cerrar durante varios meses a comienzos de 2012, el local reabrió en agosto con una redistribución interior, nueva decoración y un sistema Funktion-One importado del Reino Unido. La configuración Ground Stack sigue siendo su credencial técnica. Con un aforo actual de 400 personas, la sala conserva una escala compacta: la presión sonora se percibe sin la distancia de un gran recinto y el DJ trabaja prácticamente dentro de la pista. Los visuales diseñados por Exme, la zona VIP, el área exterior y un segundo espacio orientado a talento local —programado como Sala Mistral— amplían la experiencia sin diluir su carácter íntimo.
Una cabina chilena con pasaporte internacional
La programación se ha construido alrededor del house, el techno, el tech house y el house progresivo, combinando artistas chilenos con nombres del circuito internacional. Ricardo Villalobos, Luciano, Francisco Allendes, Andre Butano y Felipe Valenzuela forman parte de su relato local, mientras que por la cabina han pasado Hernán Cattáneo, Richie Hawtin, Carl Cox, Paco Osuna, The Martinez Brothers, Guy J, Jamie Jones, Michael Bibi, Sasha o Amelie Lens. En sus etapas de mayor actividad llegó a superar las 150 fechas anuales, y su presencia recurrente en el Top 100 Clubs de DJ Mag confirma una anomalía productiva: un club pequeño de Santiago capaz de sostener una agenda global.
Energía solar, continuidad y expansión de marca
Desde 2019, 35 paneles fotovoltaicos cubren el consumo eléctrico del local, una apuesta pionera que le ha valido dos reconocimientos internacionales por su sostenibilidad. Esa dimensión ambiental convive con la pista, no la reemplaza: iluminación, sonido y climatización forman parte del mismo modelo energético. La marca también organiza La Feria On Tour en recintos mayores, pero esas citas son una extensión itinerante; el club físico continúa siendo Constitución 275. Activo y con programación de jueves a sábado y fechas especiales, La Feria mantiene su función histórica como punto de enlace entre la escena santiaguina y el circuito electrónico internacional.